3 jul 2011

2º Capitulo

MI CASA

                A las seis de la mañana llego el primer autobús, era la primera vez que nos montamos en uno de ellos, estábamos ansiosas y nerviosas por nuestra aventura.
                Llegamos a Madrid después de una hora, al intercambiador de Plaza elíptica, allí había un sitio donde venden donuts y cafés y aprovechamos para desayunar.
                - Menos mal que ya hemos llegado Nhoa, que miedo he pasado, creí que no lo íbamos a conseguir.
                - Dios, es verdad, que susto nos ha dado la bruja, casi se me para el corazón.
                - Oyes Nhoa, porque no abres el sobre ese que estaba cerrado el que venia a tu nombre.
                - ¡Ay! Es verdad ya no me acordaba.
                Cogí el sobre en mis manos, vi mi nombre escrito con una letra elegante y minuciosa, creo que era de mi madre, y empezó a temblarme el pulso. La abrí despacio para no romper el sobre, quería conservar algo mas de mi madre, dentro había tres tarjetas, dos eran tarjetas de crédito y la tercera como la de una puerta de seguridad, también había una carta, era la misma letra de mi nombre, era una carta de mi madre.
                “Hola mi amor, me imagino que si estas leyendo esta carta es por que no he vuelto a buscarte, pensaras que te abandone que no te quería, pero no es así, desde el día que te pusieron en mis brazos pensé que eras un trocito de mi vida, una parte de mi tan importante que nunca te dejaría ir, pensaras que soy una hipócrita, que si te deje en un orfanato era porque no te quería tanto, pero me sentí obligada, no podía hacer otra cosa que llevarte a ese sitio horrible, corría peligro mi vida y teniéndote junto a mi también estabas en peligro tu.
                Quiero que sepas que eres lo mas importante para mi, y que si todavía no he ido por ti es por que algo me lo impide, algo superior a mis ganas de volver a tu lado, pero te pido que no me busques porque todavía puede que corra peligro tu vida.
                Eres una niña muy especial, muy diferente a las demás, a lo mejor todavía no has tenido señales de tu poder, pero en el momento que cumplas dieciocho habrá una cambio muy radical en tu interior, algo que a lo mejor pensaras que es una locura, algo inimaginable pero tan real que hará que todo tu mundo se vuelva del revés, se que ni te imaginas de lo que estoy hablando, pero tampoco te puedo dar mas detalles, te darás cuenta en su momento, y espero que eso no trastorne demasiado tu realidad.
                Bueno cariño ojala pudiera escribirte todo lo que quiero decirte pero no tengo mucho tiempo, en esta carta te dejo dos tarjetas de crédito a tu nombre, el código es tu cumpleaños, la tercera tarjeta es de una puerta de seguridad que encontraras en nuestro piso, la puerta esta muy escondida, y solo a tus dieciocho años sabrás encontrarla, no la pierdas, detrás de esa puerta esta tu pasado, tu presente y tu futuro, lo que te ayudara a saber toda la verdad.
                Nunca olvides que te quiero y cueste lo que me cueste volveré a ti, siempre estará mi alma contigo, mis esperanzas están en ti.
                Cuídate y no te olvides de nada.
               Te amo mi niña”
               No me di cuenta en que momento mis lagrimas empezaron a caer, en que momento mi corazón se había parado con el miedo de volver a latir por si a caso se rompía, ¿que le había pasado a mi madre? ¿Por que esas extrañas palabras? ¿Que tan mala era la cuestión para que viera  en peligro su vida? Ella no me había abandonado, me había protegido, mi madre me quería.
               - Nhoa ¿que te pasa?, te has puesto pálida.- Me dijo Lena cogiéndome de la mano
               - Es una carta de mi madre, creí que no me quería pero no es así, me abandono para protegerme.- Le entregue la carta.- Mira lee.
                Leyó la carta, y cada vez iba frunciendo el ceño mas, cuando termino de leerla se me quedo mirando largo rato sin decir palabra.
                - ¿Que pasa? ¿Por que me miras así? ¡Lena, déjame de mirar ya y dime que pasa!
                - Nada tía, solo estaba buscando tu diferencia con las demás niñas, bueno tienes unos ojos muy verdes como esa esmeralda que llevas, son raros pero no para hacerte tan diferente, tu pelo es muy rojo ahora, me acuerdo que cuando llegaste parecías una zanahoria, ahora es mas oscuro tirando mas al color de la sangre, pero diferente…¿No se? Bueno a veces te comportas muy raro, pero no tanto para ser tan diferente…
                - ¡Ya déjalo! Parece que me estuvieras haciendo una evaluación psicológica, no soy diferente, solo se lo parecería a mi madre.
                 - Pero lo que no entiendo es lo de tus dieciocho años, lo de que vas a cambiar, ¿No te iras a convertir en hombre lobo? O debería decir mujer loba, bueno no se, pero eso si que es raro.
                 - No digas tonterías ¿si?, todo es muy raro pero ya veremos que pasa con el tiempo, a lo mejor me salen cuernos y me convierto en el diablo como decía “la sargento”, ja, ja, ja, ja, ja.
                 - Luego me dices a mí que no diga tonterías, ja, ja, ja, ja.
                 Nos reímos hasta que el estomago nos empezó a doler, convirtiendo mis lagrimas, en lagrimas de risa. Terminamos de desayunar y nos pusimos en marcha hacia mi casa, la casa que me había dejado mi madre.
                 La verdad es que estaba muy cerca de ahí, me fije que era una barrio muy normal, había un parque muy cerca del edificio donde estaba mi edificio, veía a la gente mayor paseando, a madres con sus hijos en el carro y de la mano, por lo que vi había un colegio cerca, pasaban niños de todas las edades vestidos todos igual con sus uniformes.
                 Llegue al portal, constaba de tres plantas, las ventanas del bajo y del primero estaban cerradas por completo, el mío era el bajo, abrí con las llaves, y cuando me disponía a entrar, me tope, con el chico mas guapo e increíble que me podía imaginar, tenia el pelo negro, casi por los hombros, los ojos eran de un azul intenso, la mandíbula bien marcada, con una barba de un par de días que incluso le daba mas atractivo, llevaba un pantalón vaquero con camisa blanca y chaqueta de cuero, tenia un aire de peligrosidad increíblemente atrayente. Nos quedamos mirando fijamente durante un minutos, hasta que mi amiga, me empujo para poder entrar.
                   - Pero Nhoa no te quedes ahí parada, quieres entrar ya.
                   Ella no había visto al chico, cuando lo vio tubo que dar un paso hacia tras para poderle mirar a los ojos, el muchacho era muy alto, y con ese aire extraño que le rodeaba, nos quedamos muda de la impresión.
                   - Bueno me dejáis pasar o me vais a estar mirando hasta mañana, sabéis no soy ninguna estatua y tengo cosas que hacer.
                    Su voz era profunda, cada palabra se me metía por la piel, haciéndome estremecer hasta la última fibra de mi cuerpo
                    - Lo lo lo siento, - dije apartándome.
                    - Encima retrasada, - me dijo el pasando por mi lado.
                    - Y tu un jilipollas,- nunca nadie me había ofendido así, y me empezó a hervir la sangre.
                    Me miro contrariado, y luego en su cara se convirtió en la octava maravilla del mundo, una gran sonrisa lleno su cara, sacando dos maravillosos hoyuelos en cada lado de su mejilla.
                    - Con carácter ¿eh?, me gusta, me gusta.
                    - Pues tu a mi no estúpido.
                    Me marche a mi piso sin darle opción a contestarme, estaba furiosa pero a la vez fascinada, ¡era un bombón!
                    - Nhoa como le has dicho eso, y yo creyendo que no tenías carácter, ja, ja, ja, me encanta esta nueva faceta tuya, pero no hay que negar que era para comérselo.
                     - Pues a mi no me a gustado, y calla ya Lena, toma las llaves abre la puerta y calla.
                      Lena no dejo de parlotear del chico con el que nos habíamos chocado, no se callo hasta que no termino de abrir la puerta. En el momento que abrió una nube de polvo salió por la puerta provocándonos un ataque de tos, entramos tapándonos la boca, buscamos el interruptor de la luz a tientas ya que no se veía nada, dimos la luz y apareció ante nosotras un vestíbulo lleno de espejos, tenia dos puertas, abrimos la que teníamos en frente, eran una cocina muy bonita pero llena de polvo, tenia una nevera de dos puertas y estaba decorada completamente de mármol, con armarios en color salmón, subimos las persianas de una puerta de cristal que había al fondo, la abrimos y había un patio mas o menos grande, estaba lleno de macetas vacías, con dos tumbonas en el fondo y unas cuerdas para tender la ropa.
                     Entramos y nos fuimos a otra puerta que había en la cocina daba a un pasillo no muy estrecho que tenia dos direcciones, a la izquierda se veía tres puertas  y en frente de la puerta de la cocina otra puerta, a la derecha había otra, abrimos la de enfrente, encendimos y era un baño, tanto el suelo como las paredes eran baldosas en blanco y negro, tenia un lavamanos, un retrete y una ducha, con la que nos quedamos alucinada, la ducha era de chorros de esos que masajeaban, con radio incluida, fuimos primero a las tres puertas de la izquierda, la primera era una habitación enorme con una cama doble, dos mesillas y un enorme armario, también había un tocador, la segunda habitación era como la primera, casi idénticas, y la otra puerta era otro baño pero con bañera y con los azulejos en verdes y blancos, todo era precioso y enorme, fuimos a la ultima puerta ahí estaba el salón, era una habitación enorme con dos sillones idénticos de color fucsia, parecía terciopelo, un enorme mueble lleno de libros y con una televisión de plasma enorme, levantamos las persianas y abrimos los ventanales que aunque tenían rejas, se veía perfectamente toda la calle, en una de las esquinas se veía una mesa de comedor cuadrada con cuatro sillas, y a lado un mueble con un teléfono fijo, lo que mas nos extraño es que en unos de los rincones había una escalera de caracol que subía hacia arriba.
                   Subimos extrañadas, era el otro piso que habíamos visto con las ventanas cerradas, dimos la luz, nos encontramos con una enorme sala con todos los aparatos que te puedes imaginar para la gimnasia, había dos puertas, en una había un despacho enorme con una gran escritorio, había un ordenador de mesa y otro portátil, en las paredes había enormes estantería con archivadores, cada uno de ellos tenia un mes escrito y estaban ordenados, fuimos a la otra habitación pero esta estaba completamente vacía.
                  - Pedazo de casa que te ha dejado tu madre, es increíble, aunque vamos a tener que limpiar mucho esta llena de polvo.
                   - Nunca me hubiera imaginado que la casa iba a ser así, yo no me acuerdo de haber estado aquí.
                   - Que te vas acordar Nhoa, eras solo una niña cuando tu madre……bueno ya sabes.
                   - Si, tienes razón, bueno vamos abrir todas las ventanas y vamos a ir al primer cajero que encontremos para sacar dinero y comprar cosas de limpiar, luego podemos comer en el chino que hemos visto al llegar, y nos recorremos un poco el barrio para ver si podemos comprar cosas que necesitemos para la casa.
                   -Vale vamos, pero tenemos que estirar el dinero no sabemos cuanto te dejo tu madre.
                   - Pues ahora mismo lo vamos averiguar.
                    Abrimos todas las ventanas y nos dirigimos a la calle, para buscar un banco y un supermercado.

1º Capitulo

 EL ORFANATO
                Todo estaba oscuro, una suave brisa removía mis cabellos, un miedo aterrador traspasaba mi piel, golpeándome la sien. Solo escuchaba el palpitar de mi corazón, todo lo que me había marcado la vida, estaba ahí, recordándome que ahora estaba sola. Quería correr pero sentí como si hubiera cadenas en mis pies que me impedían escaparme, mi espina dorsal se veía invadida de calambres, quería llegar a ella, cogerla las manos y hacerla volver.
            Ahí estaba mi madre, bendita sea y maldita el día en el que se marcho, sin dejar señales de vida, dejándome sola en el vacio.
            Toque el colgante que tenía en el cuello, una lágrima de esmeralda que me dio ella la misma noche que desapareció, sentí un calor que atravesaba mi mano, y corrió por mis venas como la llama de una cerilla, cerré los ojos, con el reciente recuerdo de la voz de mi madre:
            Confía en mí, nos volveremos a ver, siempre estaré contigo, espérame………….
            Me incorpore sofocada, con el colgante aun en mi mano, estaba completamente sudando y me recorrían temblores por el cuerpo, otra vez esa maldita pesadilla que se repetía noche tras noche desde que tenia 5 años.
            Doce años que mis noches me atormentaban, doce años que el vacio que había dejado mi madre no se llenaba con nada, doce años de su desaparición, de una búsqueda sin resultados, doce años metida en un orfanato sin nadie que me de el cariño de una madre, doce años sin ella.
            Me llamo Ainhoa, aunque todos me llaman Nhoa, tengo diecisiete años, y llevo doce metida en un orfanato, ya que mi madre me abandono en su puerta, con un extrañó colgante de esmeralda en forma de lagrima, unas pocas prendas y unas palabras que se repetían todas las noches en mi sueño. El orfanato antes era de unas monjitas muy amables y cariñosas pero cuando yo tenia ocho años cambiaron los dueños y vino una gobernanta muy rígida y beata que hizo de mi infancia una agonía. Decía que mis ojos verdes y el pelo tan rojo solo podía ser de la hija del diablo, y lo único que iba a conseguir en la vida era ir al infierno, por eso me tiene como una criada, puedo estudiar y todo, pero casi no tengo tiempo libre, por tener que hacer las tareas del orfanato ayudando a la cocinera y a la única sirvienta que hay.
            Me queda unos meses de estar aquí, en cuanto cumpla dieciocho me derivaran alguna casa de riquillos para seguir sirviendo, os imaginareis que estoy en la edad medieval, pero no, estoy en el año 2010, pero donde yo vivo es un pueblo muy pequeño cerca de Madrid, aunque por raro que os suene ni siquiera sale en el mapa. Para deciros que ni nombre tiene, pero bueno por lo menos es tranquilo ya que todos sus habitantes son personas ancianas, menos los niños del orfanato claro, pero solo quedamos cuatro, dos niñas de catorce años, que son muy repelentes por cierto, y mi amiga y yo que somos de la misma edad, se llama Elena, pero para mi es Lena.
            Llevamos juntas desde que llegue ha este sitio, y prácticamente no nos separamos, es casi como mi hermana, gracias a ella este sitio no es tan odioso. Estamos pensando en escaparnos de aquí e irnos a Madrid a buscar trabajo, pero no nos cogerían por ser menores de edad, aunque si tenemos donde ir, mi madre no me dejo tan desprotegida, cuando me entrego, había unos papeles conmigo, eran unas escrituras de un piso en Madrid, en un tal barrio de Usera, esos papeles venían con unas llaves, pero todo eso estaba en la caja fuerte de la directora, y seria casi imposible de cogerlo, digo casi imposible porque Lena y yo nos hemos encargado de conseguir la clave de esta, y solo tenemos que buscar una noche, cuando la directora duerma, robarle la llave de su despacho, y robarle de la caja fuerte la escritura y las llaves, y esa noche iba a ser en este mismo día.
            Eran las cuatro de la mañana, alguien tocaba mi hombro para despertarme, abrí los ojos y hay estaba Lena con su sonrisa picara:
            - Nhoa, vamos ya a llegado el momento, he dejado al lado de la puerta de abajo nuestras maletas, vamos a robarle las llaves a la “sargento”.
            - Por fin vamos a ser libres, - dije aun con los ojos pegados.
             Fuimos descalzas hasta la habitación de la directora, siempre dormía con la puerta entreabierta por si alguna salíamos de las habitaciones, escucharnos, pero hoy le habíamos echado un somnífero en el café. Entramos cuidadosamente y cogimos las llaves de encima de la mesilla, salimos igualmente de sigilosas y bajamos aun descalzas con los zapatos en las manos hacia la planta de abajo. Abrimos el despacho y la puerta chirrió dándonos un susto de muerte por si nos escuchaban, después de comprobar que nadie nos había oído, nos preparamos para el gran robo.
            La caja fuerte estaba detrás de un cuadro horroroso de la primera guerra mundial, lo descolgamos e introducimos la clave, abrimos la caja y con la linterna buscamos las escrituras, estaban dentro de un gran sobre donde ponía mi nombre, además estaban las llaves y una carta mas pequeña donde se podía palpar como unas tarjetas, no teníamos tiempo de ver que era así que lo miraríamos después, Lena aparte cogió un poco de dinero, no demasiado para que no pareciera un gran robo, solo lo justo para llegar a Madrid.
            Volvimos a dejar todo en su sitio y cuando prácticamente estábamos por irnos la voz de la directora resonó en todo el orfanato.
             -¡Niñas del demonio! ¡Sabia que estabais tramando algo! ¡No os escapareis! – bajo las escaleras corriendo, con la mala fortuna de que en los últimos seis escalones se tropezó y cayo rodando, despertando a todos.
            Creímos que estaba muerta, pero por si acaso salimos corriendo de allí, no fuera que nos pillaran y no nos pudiéramos escapar. Corrimos y corrimos hasta que pensamos que estábamos a una distancia segura, fuimos a la parada de autobuses que llevaban para la ciudad y nos sentamos hasta que llegara sin poder remediar quedarnos dormidas en la espera.