10 jul 2011

6º Capitulo

LA REVELACION

            Me sentía mareada cuando desperté, pero poco a poco empecé a recordar todo, la puerta escondida, la sala con el libro, varias personas con túnica y a mi madre. ¡Mi madre!
Busque  con la mirada pero no la encontré, intente levantarme pero las piernas me fallaron y caí de culo contra el suelo, alguien agarro mi brazo y me ayudo a ponerme en pie sujetándome con fuerza para que no volviera a caerme.
            - ¿Donde esta? ¿Y mi madre? ¿Quien eres?
            - Creo que haces muchas preguntas – me dijo con voz profunda quien me sujetaba, me pareció conocida la voz, pero no logre distinguirla.
            - Me da igual lo que creas, solo quiero ver a mi madre.
            - Igual de maleducada que siempre, ja, ja, ja.
             Le mire furiosa, quería arrancarle la capucha y saber quien era, y darle su buen bofetón, pero una presencia a mi espalda me lo impidió tocándome el hombro y obligándome a girarme.
            - Muchacha, se que estas muy desconcertada, pero necesito que te centres para que comprendas todo.
            - ¿Y tú quien eres?
            - Soy tu suma sacerdotisa, mi señora, me llamo Asha.
            - No entiendo todo esto, me estoy volviendo loca.
            - Lo se, pero eso es lo que quiero hacer que entiendas todo y responder todas tus preguntas.
            - ¿Quienes sois?
            - Nos llamamos La Orden de las cinco puntas.
            - Que nombre mas raro, ¿por que os hacéis llamar así y por que?
            - Despacio muchacha, para que comprendas todo tienes que escuchar nuestra historia y yo no soy la indicada para contártela. Eso le pertenece a tu madre, piensa en ella y tráela de vuelta.
            - ¿Pero como?
            - Cierra los ojos, centra su imagen en tu mente, y haz como si tiraras una cuerda hacia ti, como si tu madre estuviera atada en el otro extremo, relájate e inténtalo.
             Cerré los ojos, vi su cara, su pelo, sus ojos, sus manos y su cuerpo, tire de ella hacia mi, tire y tire, y la sentí, sentí su perfume, un aroma a mar, a agua salada, una brisa alrededor de mi cuerpo, sentí como si estuviera en medio del océano, abrí los ojos despacio y allí estaba, enfrente de mi, mirándome con un amor inmenso, como solo una madre puede hacerlo, pero solo era su espíritu y no su cuerpo, mis lagrimas no dejaban de caer, quería abrazarla pero sabia que era imposible.
             - Mama, mama, te necesito, ¿donde estas?
             - Estoy muy lejos de aquí, pero esa no es la cuestión ahora, necesito que escuches nuestra historia hija, y te conviertas en lo que verdaderamente eres, una gran bruja, de las mas poderosas.
             - Pero…
             - No escucha, necesitamos que comprendas todo esto antes de hacer preguntas, ven conmigo y siéntate.
             Me guio ha una esquina de la sala, donde había un círculo de cojines en el suelo, me senté en uno de ellos, todas las personas que estaban ahí se acercaron y se sentaron, mientras mi madre se puso en el centro del círculo y empezó a narrar:
             “Nuestra orden se remonta a la edad media, cuando la gente todavía creía que éramos demonios, no creían que la magia era buena, y éramos perseguidos por todo el mundo conocido, hemos estado ocultos siglos y siglos, protegiendo nuestra esencia, nuestra sabiduría, nuestra magia.
            En nuestros principios éramos una orden grandiosa y poderosa, nosotras protegíamos al mundo de los verdaderos demonios, de los que destruían la humanidad en la tierra, éramos cientos y cientos de hermanas, pero por desgracia con la caza de brujas fuimos disminuyendo, hasta quedar unas pocas.
            Por eso se decidió en que cada bruja tuviera su guardián, un humano con el poder de la visión, se nos eran destinados a nuestro nacimiento, no nos podíamos conocer hasta que nos quedara poco tiempo para cumplir los dieciocho años, donde se produce la entrega de nuestros poderes, ellos tampoco saben quienes somos, aunque ellos aprenden desde pequeños su destino, y en el momento indicado la atracción entre los dos es irremediable, y el encuentro se realiza, aunque hasta el rito de iniciación de la bruja no se llegan a dar cuenta de quien es cada uno.
            Somos muy pocas las brujas que quedamos, apenas catorce, pero por suerte muy poderosas, cinco de esas brujas tienen el poder primordial, el poder de los cinco sentidos: Te presento ha Asha, el poder de la visión, puede ver el futuro, el pasado y el presente, la que esta a tu derecha es Layla, tiene el poder del oído, escucha los pensamientos y sentimientos de los que le rodean, la que esta junto a Layla es Mayra, su poder es el del olfato, huele cualquier cosa de su alrededor dándola a saber quien se acerca y si es bueno o malo, a tu izquierda Sayma, su poder es el gusto, con saborear cualquier comida puede saber quien la hizo, como la hizo, de donde viene los alimentos, aunque parezca el de menos utilidad, es muy poderoso, y por ultimo yo, mi nombre hija es Bellia, mi poder es del tacto, con tocar a alguien puedo guiarle a mi antojo, que obedezca mis ordenes, y mis caprichos, es el motivo de mi encierro, mi poder, pero luego te explicare eso.
            Las demás brujas so solo aprendices y aunque no tienen ningún poder primordial, son muy buenas con los conjuros y pócimas. El libro que esta en el medio de la estancia, es nuestra guía, es el Libro del Alma y el Espíritu, supuestamente el sexto poder primordial pero que solo lo posee el libro, este libro predice la llegada de una sexta bruja, la mas poderosa y grandiosa de nuestras hermanas, la bruja que poseerá los cinco poderes y mas el sexto, el del libro, algo inimaginable, esta bruja será creada por una bruja de poder y de su guardián.
            Creemos que esa bruja eres tu, pero no lo sabremos hasta tu iniciación, tu piedra es el portal a tu futuro, es la esmeralda del destino, heredara de nuestras antepasadas, esta esmeralda fue de la suma sacerdotisa que creo la orden, pasada de hija a hija, lleva en la familia 15 generaciones, y tu eres la ultima portadora, la futura suma sacerdotisa, Asha ha estado ocupando mi lugar en mi ausencia, y tu no podrás ocupar el cargo hasta que tu aprendizaje sea completo.
            Solo queda un paso y es tu iniciación a la orden, yo ahora tengo que marcharme, estoy cansada y se me acaba el tiempo para seguir aquí astralmente, no te preocupes volverás a verme. Nuestra hermana Asha te ayudara en todo lo que pueda y quieras, responderá a todas tus preguntas y será tu madrina en el rito.
            Cuídate mi vida, y que seas bendecida por los poderes primordiales.”
             Y se marcho dejándome allí sentada y confundida por todo lo que me conto, todavía era demasiado increíble para mi, nunca creí en la magia, ni siquiera en Dios y ahora mi madre aparecía diciéndome que yo era bruja descendiente de no se cuantas brujas, necesitaba digerir toda esta información y no sabia si tenia tiempo.
           - Señora permítame llevarla hasta el libro, el rito debe de comenzar. – me dijo Asha con una reverencia y agarrando mi mano para ayudarme a levantar.
             Me guiaron hasta el pedestal, mi esmeralda empezó a brillar intensamente, en el momento que me encontré enfrente de él, el libro se abrió, en su página estaba dibujada la estrella de cinco puntas de la portada pero sin la serpiente, en cada punta de la estrella se veía una mancha negra, como si hubiera goteado aceite.
            Vi como se acercaban a mí todas las mujeres de la estancia, formando un círculo a mí alrededor y cogiéndose de las manos, entonces me di cuenta que mientras se agarraban una línea apenas visible se unía a ellas terminando de cerrar el círculo. En medio quede yo, Asha y el libro.

6 jul 2011

5º Capitulo

LA APARICION

            Me desperté sobresaltada, algo me había rozado la cara, sentía una fría brisa recorriéndome la espina dorsal, cuando me di cuenta que mi esmeralda brillaba con una tenue luz, la toque y un escalofrió recorrió mi brazo hasta llegar a los dedos de mis pies.
            Me levante sobresaltada quitándome el colgante y agarrándolo en alto a una prudente distancia de mi cuerpo, pensé en dejarlo en mi habitación y cuando me empecé ha acercar a la puerta del pasillo que estaba cerca de la escalera de caracol, la esmeralda empezó a brillar un poco mas, pero al entrar por la puerta su luz desapareció, presentí que el colgante me quería guiar.
            Volví al salón y volvió a brillar, empecé a subir los escalones de la escalera y la luz empezó a intensificarse, casi llegando a ser cegadora en el segundo piso, me acerque a la puerta del despacho pero al ver que no pasaba nada me dirigí a la habitación vacía, de repente la esmeralda empezó a girar, entre y la luz de mi colgante lleno toda la habitación, se levanto y me guio a la pared de enfrente, sentí un tirón en el colgante como si alguien quisiera quitármelo, lo solté asustada y vi como se incrustaba en la pared.
            Empezó a dibujarse el contorno de algo, con el mismo color de la esmeralda, una puerta apareció ante mí, si se puede llamar puerta, por que era el contorno de una, pero no tenía pomo y era como un líquido blanco.
            Fui acercándome, pero entonces escuche un susurro, “la tarjeta, entra con la tarjeta”. Me eche hacia atrás asustada, pero me acorde de la carta de mi madre y lo que me decía sobre la tarjeta. Corrí hacia el despacho a cogerla, la había guardado en el cajón del escritorio, la cogí y volví corriendo con miedo a que la puerta se cerrara.
            Puse la tarjeta en el bolsillo trasero de mi vaquero, y con una valentía que no se donde la había tenido guardada, me introduje por la puerta, cuando la atravesé abrí los ojos, ya que los había cerrado para entrar. Ante mi se extendía un largo pasillo oscuro como la noche, y al final ahí estaba, una puerta que brillaba, algo de ella me atraía, me hacia querer acercarme lo mas rápido posible.
            Di uno paso, sentí a mi espalda como la otra puerta de cerraba, me gire no queriendo pensar que estaba atrapada allí, sentí como el colgante se materializaba en mi cuello, sintiendo su peso.
            Me di un empujón mentalmente obligándome a seguir hacia adelante, tenía que averiguar que era todo esto, sentí como me temblaban las piernas, pero seguí y seguí hasta llegar hasta la puerta brillante.
            La toque con la mano y sentí como un calor intenso recorría todo mi cuerpo, llenándome de paz la mente. Vi que en un lateral de la puerta había un mecanismo para tarjetas, y me acorde de la que llevaba en mi bolsillo, la saque y la pase, la puerta empezó ha abrirse despacio con un suave chirrido, cuando la puerta me dio paso, me acorde que todo era idéntico a mi sueño, ahí estaba la habitación oscura, y en el centro el pedestal y el libro.
            Vi que el libro era idéntico a como lo soñé, pero no podía creer que todo fuera realidad. Mi sueño estaba presente ante mí y no sabia si yo estaba en la realidad o en mi imaginación.
            Sentí movimientos extraños a mi alrededor, escuche susurros, y vi como figuras con capas y capuchas, parecían monjes, se ponían a mi alrededor, había como diez o doce personas. Me gire para mirar a mi espalda y habían mas, me habían rodeado y mis piernas estaban a punto de fallar. Me agarre al pedestal para no caer, mi esmeralda empezó a brillar de nuevo, y sentí que el libro vibraba en mis manos.
            La persona que estaba enfrente a mí se acerco despacio y paro a un metro de mí:
            - Te estábamos esperando, bienvenida a nuestro circulo mi señora.
            - ¿Mi señora? ¿Quienes sois? ¿Donde estoy?
            - Estas en el principio de tu destino, somos tus hermanos de fuego, y estamos aquí para mostrarte tu poder.
            - ¿Pero de que me estáis hablando? ¿Hermanos de que...? Me estoy volviendo loca, quiero salir de aquí.
            - Es su decisión marcharse o no, pero siempre volverá aquí, su destino la ata a nosotros.
            - Joder sois una pandilla de majaras, me largo.
             Me aleje con la decisión de salir por donde había venido, cuando una mujer resplandeciente literalmente, salió de detrás del monje que me había hablado.
             - Espera hija no te vayas, confía en mi, mi niña no tengas miedo.
             - ¿Mama? ¿Eres tú? Dios, no puede ser real, ¿Mama?
             Caí de rodillas con lágrimas en los ojos, tenía a mi madre enfrente, pero era como si fuera un fantasma, podía ver a través de ella, aunque ese pequeño detalle no la restaba belleza, estaba vestida con un vestido blanco de amplia falda, su pelo rojo ondeaba, y sus ojos verdes brillaban de felicidad.
             - Dios estas muerta y estoy viendo tu jodido fantasma.
             - Esa boca muchachita, y no, no estoy muerta es mi espíritu pero en viaje astral, mi cuerpo aun vive.
             - ¿En viaje que...? Estoy alucinando, siento que voy a desmayar. – y me desmaye.

4º Capitulo

EL SUEÑO

             "Recorría un largo pasillo, estaba oscuro y hacia mucho frio, al final brillaba una luz muy intensamente, algo de esa luz me atraía irremediablemente, me fui acercando temerosa de lo que me podía encontrar. Al final del pasillo había una gran puerta grande y blanca, no tenia pomo para poder abrirla pero en un lateral había un mecanismo para pasar tarjetas.
              ¡La tarjeta! la que mi madre me dejo, busque en mis bolsillos, al final la encontré en el bolsillo trasero. Pase la tarjeta, y un pitido sonó hasta que la puerta se empezó abrir, dentro estaba oscuro, solo podía ver en el centro una luz que alumbraba un gran libro puesto en un pedestal, el libro empezó a brillar y sentí como mi esmeralda vibro a la vez, me dirigí hacia el libro, la curiosidad me podía. Las solapas eran de cuero, con un extraño símbolo en forma de estrella de cinco puntas con una serpiente enredada en las puntas de la estrella. Fui acercando la mano, sentía un extraño calor en la palma de mi mano mientras lo hacia, cuando casi estaba por tocar el libro, que por cierto era bastante grueso y grande, escuche la voz de mi madre a mi espalda.
                - No lo toques todavía hija, no es el momento, tu poder no ha salido a la luz, espera a tu cumpleaños, mi vida.
                 Me gire, ahí estaba ella, vestida con un vestido blanco, que volaba en la falda como si hubiera viento, su pelo rojo estaba suelto y moviéndose igual que el vestido, tenia una mano levantada hacia mi, como si me llamara, me acerque olvidándome por completo del libro, justo en el momento que le iba a coger la mano, empezó a desvanecerse.
                - Mama por favor no te vallas.- las lagrimas corrían por mis mejillas.
                - Confía en la esmeralda hija, te ayudara a conocer todo tu poder.- desapareció.
                Agarre mi esmeralda, cayendo de rodillas con lágrimas en los ojos."
                Desperté sobresaltada como todas las mañanas, hacia un mes que mi sueño había cambiado, y cada vez era más real, contra más me acercaba al día de mi cumpleaños, y justo era hoy, hoy por fin descubriría todo lo que mi madre me quería decir en su carta, aunque dudaba de encontrar la misteriosa puerta que conducía hacia mi destino o hacia mi final, el miedo y la incertidumbre me había tenido la ultima semana temblado y nerviosa de la impaciencia de saber toda la verdad.
                 Habían pasado ya tres meses desde que nos fuimos del orfanato, tres meses que toda mi vida había dado un cambio radical, Lena y yo habíamos empezado a trabajar en el restaurante de un amigo de Ángel como camareras, Ángel y yo éramos muy buenos amigos, y aunque nos sentíamos muy atraídos ninguno se decidía a dar el paso, mi amiga había sido mas rápida ya estaba de novia con nuestro jefe, llevaban un mes en el que no se separaban por nada del mundo, incluso había noches en la que Lena no venia a dormir, me dejaba sola en la casa investigando donde demonios estaba la maldita puerta.
                   Esta noche teníamos pensado irnos todos a cenar para celebrar que cumplía la mayoría de edad, Lena y yo pensamos en irnos a comprar un vestido nuevo para esa noche. Cuando nos disponíamos a salir el teléfono sonó, Lena corrió hacia el antes de que dejara de sonar.
                  - ¿Diga quien es? – mientras Lena escuchaba lo que le decían su cara se fue poniendo pálida como la nieve – Si, si no se preocupen ahora mismo voy.
                  Cuando colgó su cara seguía blanca como la nieve, y le temblaba el labio superior como si fuera a llorar.
                 - Cariño ¿que te pasa? ¿quien era?- dije acercándome a ella.
                 - Es Charlie, ha tenido un accidente, tengo que irme esta muy grave.
                 - Espera voy contigo…
                 - No, déjalo me han dicho que esta en la UVI y solo me van a dejar entrar a mi. Luego te llamo.- salió como alma que lleva el diablo con lágrimas en los ojos.
                  Me quede casi clavada en el suelo, cuando se me ocurrió llamar a Ángel, le llame varias veces al ver que no me contestaba le deje un mensaje en el buzón, apenas a los diez minutos me mando un sms que me decía:
                 “Lo siento cariño, pero me ha surgido un contratiempo, no voy a poder ir, si llama Lena dila que cuide a Charlie. Mañana te llamo y perdona por lo de tu cumpleaños.TKM”
                 No me lo podía creer, era mi cumpleaños y lo iba a pasar sola, ni si quiera Ángel, pero bueno tampoco le podía exigir mucho no era nada suyo, no tenia ningún compromiso conmigo.
                Decidí pedir una pizza y ver algunas películas, llame varias veces a Lena pero no me contesto, termine por mandarle un mensaje deseándole que todo estuviera bien, que sola me sentía, sola y triste, creí que era un día genial y todo se había ido al traste, parezco un poco egoísta porque el novio de mi mejor amiga estaba muy mal, pero no podía remediar sentirme así.
                Pensé en mi madre, en como me gustaría que estuviera allí conmigo, consolándome, abrazándome y deseándome feliz cumpleaños. Era mi entrada a la mayoría de edad e iba a ser horrible.
                Me quede dormida mientras veía una película de terror.

3 jul 2011

3º Capitulo

MI NUEVA VIDA

               Encontramos un banco cerca de casa apenas a dos calles de distancia, metí la tarjeta e introduje el código, me salieron varias opciones y le di a “movimientos y saldo”, cuando vi la cantidad de dinero que había casi me desmallo, tenia cuatro ceros, había doscientos cincuenta mil euros en la cuenta, Lena casi se muere al verlo, tenia un dineral y yo sin saberlo. No iba a sacar dinero, para que, mejor pagar con tarjeta. Miramos la otra y tenia la misma cantidad, pero en esta se veía que cada mes se ingresaban mil euros mas, era una pasada, de esta si sacamos cien euros para imprevistos.
                Preguntando a la gente encontramos un supermercado muy cerca de ahí, compramos varias cosas de limpieza y para picar algo de comer a media mañana, al llegar a casa nos pusimos con la limpieza hasta la hora de comer, y después de comer nos fuimos a dar una vuelta por una calle llamada Marcelo Usera, que por cierto esta llena de tiendas. Compramos toda clase de cosas para la casa, utensilios de cocina, sartenes, ollas, sabanas, colchas, toallas, bueno todo lo que se puede imaginar que necesita una casa, luego claro nos compramos ropa y zapatos, ya que las pocas pertenencias que teníamos era ropa de segunda mano y pasada muy de moda por lo que pudimos ver, nunca antes nos habíamos comprado ropa, y casi vaciamos las tiendas, esto es mucho exagerar, pero vernos tan llenas de bolsas es lo que parecía.
                Llegamos a casa casi a las ocho de la noche, y nos dimos una buena ducha, para cambiarnos de ropa y estrenar lo que nos habíamos comprado. Sacamos de la bolsa una especie de braguitas que le faltaban tela por todos los lados, nunca las habíamos visto, ya que en el orfanato nos compraban unas que hasta el ombligo nos tapaba, estas braguitas, por lo que nos dijo la dependienta, se llamaban tangas, nos pusimos una cada una, y la verdad es que al principio era bastante incomodo, y se nos veía todo el trasero los que nos hizo caer en otro ataque de risa.
                Nos vestimos con la ropa nueva y cuando nos miramos al espejo no parecíamos nosotras, nos dimos un poquito de brillo en la boca, también habíamos comprado un montón de maquillaje. Cuando nos íbamos ha cenar, en la puerta del portal nos volvimos a encontrar al chico de esa mañana.
                 - ¡Anda! Si es la malhumorada de esta mañana.
                 - Y tu el idiota que me ha insultado.- dije indignada.
                 - ¡Oyes, oyes! Yo no te insulte.- me hubiera encantado quitarle esa sonrisa de un bofetón pero a la vez de un beso.
                 - Entonces retrasada para ti que significa, porque yo que sepa es un insulto.
                 - Me parece a mi princesa, que no hemos empezado muy bien, te pido disculpas por lo de esta mañana, me llamo Ángel, soy tu vecino del segundo.- me dijo extendiéndome la mano.
                 - Bueno te perdono, pero que sepas que no me caes nada bien, soy Ainhoa y mi amiga Elena, somos tus vecinas del bajo y del primero.
                 - Hola Ángel, a mi si me caes muy bien, - se acerco Lena a darle un beso, coqueteando con el.-                     
Si quieres me puedes llamar Lena.
                  - Ja, ja, ja, hola Lena, bueno por lo menos me vais a permitir que os invite a cenar, para volverme a disculpar.- dijo mirándome.
                  - No hace falta, ya teníamos pla…..- Lena me dio un codazo y le miro provocativa.
                  - Claro cenamos contigo, no tenemos nada que hacer.- dijo ella mirándome a los ojos.
                  - ¡Estupendo! Me cambio y ahora mismo bajo, no os marchéis, no seáis pillinas.
                  Subió las escaleras corriendo hacia su piso, yo tenia ganas de matar a mi supuesta amiga, me caía fatal ese tipo y ahora tenia que cenar con el, aunque estaba algo confundida, había sentido un pinchazos de celos al ver como Lena coqueteaba con el, había que reconocer que era el chico mas guapo que he visto en mi vida, aunque eso no es mucho decir, porque en el orfanato no es que hubiera ningún chico.
                  Hoy había empezado mi nueva vida, mi nuevo destino, no sabia lo que me esperaba por el camino, y encima creo que me estaba enamorando del odioso de mi vecino, aunque no creo que pudiera tener nada con el a mi amiga le encanto, y si ella consigue que sea su novio yo no me iba a meter, no quería perder a lo mas valioso que tenia ahora, a mi querida amiga la que nunca me había fallado, a mi hermana.
                Esa noche cenamos con él, me di cuenta que no era tan estúpido, algo dentro de mi empezaba a crecer por él, era muy dulce y encantador.
                Nos conto que tenia dieciocho años, trabajaba en una fabrica de neumáticos que era de su padre, y su piso era de su abuela que se lo había dejado en herencia, ya que se quería independizar de sus padres, se marcho nada mas cumplir la mayoría de edad.
                Llevaba viviendo ahí nada más que cuatro meses, y esa mañana cuando nos encontramos iba de malhumor, ya que su padre quería que volviera a su casa, decía que no era lo suficiente maduro para vivir solo y que se iba a perder. Quería demostrar a su padre que se valía por si mismo, y había dejado ese mismo día el trabajo, no quería tener a su padre a cada rato detrás de él para darle la charla.
                Nos pregunto cosas de nosotras, y le contamos lo mínimo posible porque tampoco sabíamos que había pasado en el orfanato después de marcharnos, Lena estuvo durante toda la noche haciéndole miraditas y risitas, pero el solo me miraba a mi, había algo profundo en sus ojos que me desconcertaba, como si quisiera decirme algo y no pudiera, y esa noche se formo una gran amistad entre nosotros tres.

2º Capitulo

MI CASA

                A las seis de la mañana llego el primer autobús, era la primera vez que nos montamos en uno de ellos, estábamos ansiosas y nerviosas por nuestra aventura.
                Llegamos a Madrid después de una hora, al intercambiador de Plaza elíptica, allí había un sitio donde venden donuts y cafés y aprovechamos para desayunar.
                - Menos mal que ya hemos llegado Nhoa, que miedo he pasado, creí que no lo íbamos a conseguir.
                - Dios, es verdad, que susto nos ha dado la bruja, casi se me para el corazón.
                - Oyes Nhoa, porque no abres el sobre ese que estaba cerrado el que venia a tu nombre.
                - ¡Ay! Es verdad ya no me acordaba.
                Cogí el sobre en mis manos, vi mi nombre escrito con una letra elegante y minuciosa, creo que era de mi madre, y empezó a temblarme el pulso. La abrí despacio para no romper el sobre, quería conservar algo mas de mi madre, dentro había tres tarjetas, dos eran tarjetas de crédito y la tercera como la de una puerta de seguridad, también había una carta, era la misma letra de mi nombre, era una carta de mi madre.
                “Hola mi amor, me imagino que si estas leyendo esta carta es por que no he vuelto a buscarte, pensaras que te abandone que no te quería, pero no es así, desde el día que te pusieron en mis brazos pensé que eras un trocito de mi vida, una parte de mi tan importante que nunca te dejaría ir, pensaras que soy una hipócrita, que si te deje en un orfanato era porque no te quería tanto, pero me sentí obligada, no podía hacer otra cosa que llevarte a ese sitio horrible, corría peligro mi vida y teniéndote junto a mi también estabas en peligro tu.
                Quiero que sepas que eres lo mas importante para mi, y que si todavía no he ido por ti es por que algo me lo impide, algo superior a mis ganas de volver a tu lado, pero te pido que no me busques porque todavía puede que corra peligro tu vida.
                Eres una niña muy especial, muy diferente a las demás, a lo mejor todavía no has tenido señales de tu poder, pero en el momento que cumplas dieciocho habrá una cambio muy radical en tu interior, algo que a lo mejor pensaras que es una locura, algo inimaginable pero tan real que hará que todo tu mundo se vuelva del revés, se que ni te imaginas de lo que estoy hablando, pero tampoco te puedo dar mas detalles, te darás cuenta en su momento, y espero que eso no trastorne demasiado tu realidad.
                Bueno cariño ojala pudiera escribirte todo lo que quiero decirte pero no tengo mucho tiempo, en esta carta te dejo dos tarjetas de crédito a tu nombre, el código es tu cumpleaños, la tercera tarjeta es de una puerta de seguridad que encontraras en nuestro piso, la puerta esta muy escondida, y solo a tus dieciocho años sabrás encontrarla, no la pierdas, detrás de esa puerta esta tu pasado, tu presente y tu futuro, lo que te ayudara a saber toda la verdad.
                Nunca olvides que te quiero y cueste lo que me cueste volveré a ti, siempre estará mi alma contigo, mis esperanzas están en ti.
                Cuídate y no te olvides de nada.
               Te amo mi niña”
               No me di cuenta en que momento mis lagrimas empezaron a caer, en que momento mi corazón se había parado con el miedo de volver a latir por si a caso se rompía, ¿que le había pasado a mi madre? ¿Por que esas extrañas palabras? ¿Que tan mala era la cuestión para que viera  en peligro su vida? Ella no me había abandonado, me había protegido, mi madre me quería.
               - Nhoa ¿que te pasa?, te has puesto pálida.- Me dijo Lena cogiéndome de la mano
               - Es una carta de mi madre, creí que no me quería pero no es así, me abandono para protegerme.- Le entregue la carta.- Mira lee.
                Leyó la carta, y cada vez iba frunciendo el ceño mas, cuando termino de leerla se me quedo mirando largo rato sin decir palabra.
                - ¿Que pasa? ¿Por que me miras así? ¡Lena, déjame de mirar ya y dime que pasa!
                - Nada tía, solo estaba buscando tu diferencia con las demás niñas, bueno tienes unos ojos muy verdes como esa esmeralda que llevas, son raros pero no para hacerte tan diferente, tu pelo es muy rojo ahora, me acuerdo que cuando llegaste parecías una zanahoria, ahora es mas oscuro tirando mas al color de la sangre, pero diferente…¿No se? Bueno a veces te comportas muy raro, pero no tanto para ser tan diferente…
                - ¡Ya déjalo! Parece que me estuvieras haciendo una evaluación psicológica, no soy diferente, solo se lo parecería a mi madre.
                 - Pero lo que no entiendo es lo de tus dieciocho años, lo de que vas a cambiar, ¿No te iras a convertir en hombre lobo? O debería decir mujer loba, bueno no se, pero eso si que es raro.
                 - No digas tonterías ¿si?, todo es muy raro pero ya veremos que pasa con el tiempo, a lo mejor me salen cuernos y me convierto en el diablo como decía “la sargento”, ja, ja, ja, ja, ja.
                 - Luego me dices a mí que no diga tonterías, ja, ja, ja, ja.
                 Nos reímos hasta que el estomago nos empezó a doler, convirtiendo mis lagrimas, en lagrimas de risa. Terminamos de desayunar y nos pusimos en marcha hacia mi casa, la casa que me había dejado mi madre.
                 La verdad es que estaba muy cerca de ahí, me fije que era una barrio muy normal, había un parque muy cerca del edificio donde estaba mi edificio, veía a la gente mayor paseando, a madres con sus hijos en el carro y de la mano, por lo que vi había un colegio cerca, pasaban niños de todas las edades vestidos todos igual con sus uniformes.
                 Llegue al portal, constaba de tres plantas, las ventanas del bajo y del primero estaban cerradas por completo, el mío era el bajo, abrí con las llaves, y cuando me disponía a entrar, me tope, con el chico mas guapo e increíble que me podía imaginar, tenia el pelo negro, casi por los hombros, los ojos eran de un azul intenso, la mandíbula bien marcada, con una barba de un par de días que incluso le daba mas atractivo, llevaba un pantalón vaquero con camisa blanca y chaqueta de cuero, tenia un aire de peligrosidad increíblemente atrayente. Nos quedamos mirando fijamente durante un minutos, hasta que mi amiga, me empujo para poder entrar.
                   - Pero Nhoa no te quedes ahí parada, quieres entrar ya.
                   Ella no había visto al chico, cuando lo vio tubo que dar un paso hacia tras para poderle mirar a los ojos, el muchacho era muy alto, y con ese aire extraño que le rodeaba, nos quedamos muda de la impresión.
                   - Bueno me dejáis pasar o me vais a estar mirando hasta mañana, sabéis no soy ninguna estatua y tengo cosas que hacer.
                    Su voz era profunda, cada palabra se me metía por la piel, haciéndome estremecer hasta la última fibra de mi cuerpo
                    - Lo lo lo siento, - dije apartándome.
                    - Encima retrasada, - me dijo el pasando por mi lado.
                    - Y tu un jilipollas,- nunca nadie me había ofendido así, y me empezó a hervir la sangre.
                    Me miro contrariado, y luego en su cara se convirtió en la octava maravilla del mundo, una gran sonrisa lleno su cara, sacando dos maravillosos hoyuelos en cada lado de su mejilla.
                    - Con carácter ¿eh?, me gusta, me gusta.
                    - Pues tu a mi no estúpido.
                    Me marche a mi piso sin darle opción a contestarme, estaba furiosa pero a la vez fascinada, ¡era un bombón!
                    - Nhoa como le has dicho eso, y yo creyendo que no tenías carácter, ja, ja, ja, me encanta esta nueva faceta tuya, pero no hay que negar que era para comérselo.
                     - Pues a mi no me a gustado, y calla ya Lena, toma las llaves abre la puerta y calla.
                      Lena no dejo de parlotear del chico con el que nos habíamos chocado, no se callo hasta que no termino de abrir la puerta. En el momento que abrió una nube de polvo salió por la puerta provocándonos un ataque de tos, entramos tapándonos la boca, buscamos el interruptor de la luz a tientas ya que no se veía nada, dimos la luz y apareció ante nosotras un vestíbulo lleno de espejos, tenia dos puertas, abrimos la que teníamos en frente, eran una cocina muy bonita pero llena de polvo, tenia una nevera de dos puertas y estaba decorada completamente de mármol, con armarios en color salmón, subimos las persianas de una puerta de cristal que había al fondo, la abrimos y había un patio mas o menos grande, estaba lleno de macetas vacías, con dos tumbonas en el fondo y unas cuerdas para tender la ropa.
                     Entramos y nos fuimos a otra puerta que había en la cocina daba a un pasillo no muy estrecho que tenia dos direcciones, a la izquierda se veía tres puertas  y en frente de la puerta de la cocina otra puerta, a la derecha había otra, abrimos la de enfrente, encendimos y era un baño, tanto el suelo como las paredes eran baldosas en blanco y negro, tenia un lavamanos, un retrete y una ducha, con la que nos quedamos alucinada, la ducha era de chorros de esos que masajeaban, con radio incluida, fuimos primero a las tres puertas de la izquierda, la primera era una habitación enorme con una cama doble, dos mesillas y un enorme armario, también había un tocador, la segunda habitación era como la primera, casi idénticas, y la otra puerta era otro baño pero con bañera y con los azulejos en verdes y blancos, todo era precioso y enorme, fuimos a la ultima puerta ahí estaba el salón, era una habitación enorme con dos sillones idénticos de color fucsia, parecía terciopelo, un enorme mueble lleno de libros y con una televisión de plasma enorme, levantamos las persianas y abrimos los ventanales que aunque tenían rejas, se veía perfectamente toda la calle, en una de las esquinas se veía una mesa de comedor cuadrada con cuatro sillas, y a lado un mueble con un teléfono fijo, lo que mas nos extraño es que en unos de los rincones había una escalera de caracol que subía hacia arriba.
                   Subimos extrañadas, era el otro piso que habíamos visto con las ventanas cerradas, dimos la luz, nos encontramos con una enorme sala con todos los aparatos que te puedes imaginar para la gimnasia, había dos puertas, en una había un despacho enorme con una gran escritorio, había un ordenador de mesa y otro portátil, en las paredes había enormes estantería con archivadores, cada uno de ellos tenia un mes escrito y estaban ordenados, fuimos a la otra habitación pero esta estaba completamente vacía.
                  - Pedazo de casa que te ha dejado tu madre, es increíble, aunque vamos a tener que limpiar mucho esta llena de polvo.
                   - Nunca me hubiera imaginado que la casa iba a ser así, yo no me acuerdo de haber estado aquí.
                   - Que te vas acordar Nhoa, eras solo una niña cuando tu madre……bueno ya sabes.
                   - Si, tienes razón, bueno vamos abrir todas las ventanas y vamos a ir al primer cajero que encontremos para sacar dinero y comprar cosas de limpiar, luego podemos comer en el chino que hemos visto al llegar, y nos recorremos un poco el barrio para ver si podemos comprar cosas que necesitemos para la casa.
                   -Vale vamos, pero tenemos que estirar el dinero no sabemos cuanto te dejo tu madre.
                   - Pues ahora mismo lo vamos averiguar.
                    Abrimos todas las ventanas y nos dirigimos a la calle, para buscar un banco y un supermercado.

1º Capitulo

 EL ORFANATO
                Todo estaba oscuro, una suave brisa removía mis cabellos, un miedo aterrador traspasaba mi piel, golpeándome la sien. Solo escuchaba el palpitar de mi corazón, todo lo que me había marcado la vida, estaba ahí, recordándome que ahora estaba sola. Quería correr pero sentí como si hubiera cadenas en mis pies que me impedían escaparme, mi espina dorsal se veía invadida de calambres, quería llegar a ella, cogerla las manos y hacerla volver.
            Ahí estaba mi madre, bendita sea y maldita el día en el que se marcho, sin dejar señales de vida, dejándome sola en el vacio.
            Toque el colgante que tenía en el cuello, una lágrima de esmeralda que me dio ella la misma noche que desapareció, sentí un calor que atravesaba mi mano, y corrió por mis venas como la llama de una cerilla, cerré los ojos, con el reciente recuerdo de la voz de mi madre:
            Confía en mí, nos volveremos a ver, siempre estaré contigo, espérame………….
            Me incorpore sofocada, con el colgante aun en mi mano, estaba completamente sudando y me recorrían temblores por el cuerpo, otra vez esa maldita pesadilla que se repetía noche tras noche desde que tenia 5 años.
            Doce años que mis noches me atormentaban, doce años que el vacio que había dejado mi madre no se llenaba con nada, doce años de su desaparición, de una búsqueda sin resultados, doce años metida en un orfanato sin nadie que me de el cariño de una madre, doce años sin ella.
            Me llamo Ainhoa, aunque todos me llaman Nhoa, tengo diecisiete años, y llevo doce metida en un orfanato, ya que mi madre me abandono en su puerta, con un extrañó colgante de esmeralda en forma de lagrima, unas pocas prendas y unas palabras que se repetían todas las noches en mi sueño. El orfanato antes era de unas monjitas muy amables y cariñosas pero cuando yo tenia ocho años cambiaron los dueños y vino una gobernanta muy rígida y beata que hizo de mi infancia una agonía. Decía que mis ojos verdes y el pelo tan rojo solo podía ser de la hija del diablo, y lo único que iba a conseguir en la vida era ir al infierno, por eso me tiene como una criada, puedo estudiar y todo, pero casi no tengo tiempo libre, por tener que hacer las tareas del orfanato ayudando a la cocinera y a la única sirvienta que hay.
            Me queda unos meses de estar aquí, en cuanto cumpla dieciocho me derivaran alguna casa de riquillos para seguir sirviendo, os imaginareis que estoy en la edad medieval, pero no, estoy en el año 2010, pero donde yo vivo es un pueblo muy pequeño cerca de Madrid, aunque por raro que os suene ni siquiera sale en el mapa. Para deciros que ni nombre tiene, pero bueno por lo menos es tranquilo ya que todos sus habitantes son personas ancianas, menos los niños del orfanato claro, pero solo quedamos cuatro, dos niñas de catorce años, que son muy repelentes por cierto, y mi amiga y yo que somos de la misma edad, se llama Elena, pero para mi es Lena.
            Llevamos juntas desde que llegue ha este sitio, y prácticamente no nos separamos, es casi como mi hermana, gracias a ella este sitio no es tan odioso. Estamos pensando en escaparnos de aquí e irnos a Madrid a buscar trabajo, pero no nos cogerían por ser menores de edad, aunque si tenemos donde ir, mi madre no me dejo tan desprotegida, cuando me entrego, había unos papeles conmigo, eran unas escrituras de un piso en Madrid, en un tal barrio de Usera, esos papeles venían con unas llaves, pero todo eso estaba en la caja fuerte de la directora, y seria casi imposible de cogerlo, digo casi imposible porque Lena y yo nos hemos encargado de conseguir la clave de esta, y solo tenemos que buscar una noche, cuando la directora duerma, robarle la llave de su despacho, y robarle de la caja fuerte la escritura y las llaves, y esa noche iba a ser en este mismo día.
            Eran las cuatro de la mañana, alguien tocaba mi hombro para despertarme, abrí los ojos y hay estaba Lena con su sonrisa picara:
            - Nhoa, vamos ya a llegado el momento, he dejado al lado de la puerta de abajo nuestras maletas, vamos a robarle las llaves a la “sargento”.
            - Por fin vamos a ser libres, - dije aun con los ojos pegados.
             Fuimos descalzas hasta la habitación de la directora, siempre dormía con la puerta entreabierta por si alguna salíamos de las habitaciones, escucharnos, pero hoy le habíamos echado un somnífero en el café. Entramos cuidadosamente y cogimos las llaves de encima de la mesilla, salimos igualmente de sigilosas y bajamos aun descalzas con los zapatos en las manos hacia la planta de abajo. Abrimos el despacho y la puerta chirrió dándonos un susto de muerte por si nos escuchaban, después de comprobar que nadie nos había oído, nos preparamos para el gran robo.
            La caja fuerte estaba detrás de un cuadro horroroso de la primera guerra mundial, lo descolgamos e introducimos la clave, abrimos la caja y con la linterna buscamos las escrituras, estaban dentro de un gran sobre donde ponía mi nombre, además estaban las llaves y una carta mas pequeña donde se podía palpar como unas tarjetas, no teníamos tiempo de ver que era así que lo miraríamos después, Lena aparte cogió un poco de dinero, no demasiado para que no pareciera un gran robo, solo lo justo para llegar a Madrid.
            Volvimos a dejar todo en su sitio y cuando prácticamente estábamos por irnos la voz de la directora resonó en todo el orfanato.
             -¡Niñas del demonio! ¡Sabia que estabais tramando algo! ¡No os escapareis! – bajo las escaleras corriendo, con la mala fortuna de que en los últimos seis escalones se tropezó y cayo rodando, despertando a todos.
            Creímos que estaba muerta, pero por si acaso salimos corriendo de allí, no fuera que nos pillaran y no nos pudiéramos escapar. Corrimos y corrimos hasta que pensamos que estábamos a una distancia segura, fuimos a la parada de autobuses que llevaban para la ciudad y nos sentamos hasta que llegara sin poder remediar quedarnos dormidas en la espera.